Dimension

What does it feel like when you’re seconds away to enter another dimension? I wonder about the temperature of my body, the heavy breathing, the fleeting glimpse of my thoughts, the wedge of that shady present. I wonder mostly about that moment than the whole new dimension itself. Maybe I’m comfortable with trying to figure out if it feels right or wrong. Feelings are the intelligence of the soul, they speak a complex yet simple language, lucid if you listen carefully to it’s melodic sound.

 

-CGC

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Lo que había soñado sobre volar

Lo que había soñado sobre volar, volar por los cielos al amanecer sobre inmensas lagunas de aguas cristalinas limitadas por el imponente horizonte, llamativos colores en los campos, las azules montañas profundas y a lo lejos sobre una cresta alguna choza en medio de todo y a la vez en medio de nada. 

Una vida serena y sencilla, un lugar privilegiado, silencio y soledad de donde se desprenden valles, caminos, calles….

Oscuros suburbios y avenidas siendo transitadas de un lado a otro, más adelante un rascacielo intentando traspasar el tapiz del cielo.
A mis oídos se acerca el ruido montono de la ciudad, el rugir de camiones, los autos, las luces, gente cruzando de una acera a otra, cerrando y abriendo puertas, encendiendo y apagando luces…esa sensación de que no hay espacio ya ni para respirar me lleva a rodear por fuera este globo saturado, vuelo sobre un aterrador olvido, vuelo sobre torres de basura, aguas contaminadas, pestes, residuos tóxicos producto del glorioso desarrollo industrial concebido como la cura de todos los males, dominante sinónimo de progreso. Pareciera que aquí todos llegaron a desechar el remanente del consumismo así como pasaban por las iglesias a querer desechar los pecados , así como si quisieran limpiar el alma o el cuerpo.
Después de tanto encanto y paz llego el zumbido metropolitano a impregnarme de mugre los sentidos.
Lo que yo había soñado sobre volar, volar por los cielos al amanecer se había convertido en una noche insomne, ya no quise cerrar los ojos, ya no quise volver a soñar.

Temporada

La noción de “vida” y una noche de luna

en que era muy fácil querer y dejarse querer.
La calma como un aura que viene hacia mí, el viento que me trae y me lleva y de cuando en cuando una caricia sin ilusión alguna.
Una voz en silencio cargada de energía cuestiona que cosa pasa por mis pupilas, enciende historias colgadas de la mano de un planeta en temporada
Una voz en silencio cargada de esencia no sabe si la sienten o la olvidan con el tiempo, relampaguea en ocasiones de la mano de un amor de temporada.
Alta, baja…en disonancia o en ansia es un revolver que mata tan lento que la noción de “tiempo” se vuelve escasa.
Una voz en silencio cargada de ritmo me dice “Aquí estoy como el orador que cierra los ojos y estaciona sobre cimientos sus rodillas”.

 

2

Albur

 

Estiraba mi mano lejos del cielo, del olvido, de ser prisión y prisionera.

Calaba las raíces de un árbol desnudo y la vibra casi proveniente de mis presagios me sometía a huir lejos de los recuerdos…

 En calma anochecía en el pueblo, por sus calles vagaba la poesía apropiándose de los muros, escondiéndose en el silencio, encendiendo y apagando linternas hasta que a mi ventana llegó cansada, en una caja azul me entrego un hilo amarrado a tu puerta, una pluma, tinta negra y una hoja con el acertijo de la vida.
La deje descansar sobre mi cama mientras sentía el peso de mis pies caer sobre la tierra, parecía que la eternidad esta noche se quedaba en mi habitación.
El silencio hoy hacía más ruido de lo normal y deduje que todas esas energías no podían ser otra cosa más que una conexión directa con una obra de magia o mi presagio estaba destinado a cumplirse pero lo cierto es que los versos me estaban buscando.
Yo con mi pluma y mi falta de lucidez y ella con el albur de que alguien más la encuentre.

– Claudia García Coe

 

Metamorfosis

Calma.
Tan solo es mi mente acomodándose a vivir fuera de los limites. Yo quería verlo todo fuera de su lugar, entonces empujé con decisión absoluta la capa que me cuidaba y nutría, sentí los pedazos quebrando, desvaneciéndose de uno en uno hasta que salí. El cabello empezó a vestirme bien sin peinarlo, caía sobre mis hombros de la misma manera en que cae el agua en una cascada pero mejor aún porque mi agua era volátil, manejable al  viento como las hojas en el otoño que nunca había visto sólo escuchado.
Mis pechos al entregarles su libertad decidieron endurecer así como cuando un par de aves crías aprenden a balancearse para volar.
Entre menos creo necesitar más se libera mi cuerpo en paz, solté los músculos para desentumecerme por dentro como si yo fuese un fruto maduro despegandose del pedúnculo, deje que todas mis extremidades fueran cuerda que estira y tensiona, amarradas a mi centro, mi yo, esa que siempre he sido desde que solo escuchaba el otoño sin ver sus hojas caer.
Todo me ha llevado a donde la plenitud conversa con el mar acerca de la despedida del sol, donde entiendo todo en mi y me vuelvo más liviana al entender  el momento, entender el ocaso del día y la soledad de un oasis. 

-CGC

“Galantería” en las calles de Managua.

Por Claudia García Coe

Esa vez la prisa me llevaba del brazo, pasar del punto A al B me urgía y el tiempo se me agotaba, además de la paciencia. Eran de esos días y horas en las que Managua ardía, el sol me quemaba la piel, del cabello me goteaba sudor que resbalaba en mi cara segundo a segundo, en algunos rincones del cuerpo debo decir que el ambiente era bochornoso. 

Todo importaba más que las palabras del acosador que me tragué, se creía con el derecho absoluto de alzar la voz desde lejos, opinar sobre mi figura y provocar que los demás fijaran su mirada en mi. Yo solo pensaba en pasar desaparecida y lograr llegar lo antes posible a mi destino pero de algún modo internamente cedí a pensar que quizás hubiera sido preferible no usar esa camisa de tirantes delgados aunque para un acosador la relevancia es mínima comparado a su deseo de autoridad. 

Luego están aquellas ocasiones en las que me quedaba maldiciendo mi reacción retardada, no poder escupirle mi inconformidad en la cara porque la velocidad jugaba en mi contra, era el doble del de la “mamacita rica” o lo que sea que me llamó.
Recuerdo haber mirado indignada al uniformado de azul-claro y marino que estaba a pasos de mí. Tratando de buscar auxilio me tope con su sonrisa burlesca y una mirada que a decir verdad acorraló mi convicción sobre lo protegida que podía estar en ese momento y entonces mi mente invocó la vez en que uno de estos mismos uniformados fue personaje principal del habitual acoso callejero que recibo.
Tras reflexiones sobre el tema decidí adelantarme al hecho y mostrar cordialidad para servirle de ejemplo a estos hombres que no están conscientes del fastidio que provocan con sus palabras y a quienes ciertamente la ignorancias les abruma la existencia. Cuando me tope con un grupo de estos levante mi cabeza y dije “Buenas noches señores” y victoriosamente evite los usuales comentarios pero de las miradas no me pude salvar ni si quiera las pude esquivar.
A diario termino mis días agotada de tantos intentos fallidos por escaparme de estos eventos que no disfruto.
Vos, hostigador ¿ Será mucho pedir que seas ciego y sordo a mis pasos? Ya que consciencia no te puedo pedir. ¿ Será realmente difícil que dejes de interrumpir el ritmo de mi vida con tu desafinada galantería a la que llamas “instinto”?
El instino…factor regulable, sin embargo vos elegís girar más de un lado que de otro y apuntas hacia una presencia retrógrada. Vos en ese momento sos para mi el tallo torcido lleno de plagas, sos la mala hierba que cuando te acercas me enfermas.
No tomes mi pantalón tallado, mi escote ni mi falda corta como motivo para hacerme tambalear por las calles.

Cada vez que se oprime la libertad entre las palabras vanas de un acosador, una mujer exprime y desecha su deseo de ser tal cual es.

YO TAMPOCO SÉ NADA

YO TAMPOCO SÉ NADA

Cada vez que veo hacia atrás vuelvo al presente y me pregunto ¿Qué dirá sobre mí,  mi yo del futuro?

Quizás por el momento pienso que aquí acaba todo, al menos lo suficiente para calificar mi vida y todo lo que me conviene o no pero, a medida que he ido creciendo, conociendo, aprendiendo y viviendo en el mundo real del cual me tenían alejada, realmente quiero decir TENÍA alejada he descubierto que nunca he sabido nada, que lo que creía saber tan solo es un grano de arena en una playa entera, nunca he conocido suficiente, nunca voy a saberlo todo por completo, entonces pienso; por qué aferrarse a la razón y no a la emoción ?

He oído decir que no debo confiar en mis sentimientos, que ellos me pueden traicionar que me van a dejar espinas clavadas y heridas difíciles de cicatrizar pero yo prefiero que sean mis sentimientos quienes conspiren en mi contra. 

Prefiero que sean ellos, a los que puedo complacer a medida de que vayan cambiando y no traiconarme por creer saber de razones cuando evidentemente no sé nada, lo que hoy aseguro que puedo manejar mañana se puede convertir en una máquina futurista que en mi vida he visto, menos podido controlar. 

Vivo de lo que siento con más humildad y no lo tomés mal, con eso no quiero decir ingenuidad.
-CGC